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Historia de la literatura juvenil (Primera parte)

30 de septiembre de 2015


Con el paso del tiempo se puede observar cómo distintas literaturas experimentan un desarrollo y una evolución; aparecen nuevas historias, nuevos autores y nuevas corrientes literarias. Del mismo modo que la literatura en general tiene sus diversas tendencias, la juvenil también las tiene. Respecto a esta, es difícil marcar un inicio, ya que no nació de un día para otro, sino que a partir de unos procesos evolutivos se ha convertido en lo que hoy en día conocemos. Por ese motivo nos situaremos unos cuantos años atrás.

Si buscamos los antecedentes de la literatura infantil y juvenil, los encontraremos en las fábulas y los cuentos que la humanidad fue transmitiendo a sus descendientes desde los inicios a través de la tradición oral. Muchas de estas historias servían en la antigüedad para transmitir una lección moral a los niños y jóvenes de la época. Más tarde, este folklore evolucionó junto con la escritura y quedó grabado en los primeros textos de la historia. Es aquí cuando ya podríamos empezar a considerar estas historias como los precedentes de las novelas infantiles y juveniles, ya que tenían unos objetivos similares.

Aunque hasta el siglo XX la literatura juvenil no tuvo reconocimiento como entidad propia, encontramos muchas novelas publicadas anteriormente que, según su contenido y registro, ya se podrían considerar como las primeras historias juveniles, aunque fueran escritas en un principio para los adultos. Algunas de estas obras pertenecen al grupo selecto de las grandes obras de la literatura universal, como, por ejemplo, Los cuentos de Canterbury (Geoffrey Chaucer, 1387).

Durante el romanticismo del siglo XIX, una de las tendencias que caracterizaron el movimiento fue la admiración por la época medieval y su interés en recuperar el folklore popular. Por esa razón, muchos etnólogos y folkloristas del momento fueron recopilando historias de la tradición oral (canciones, cuentos, fábulas...) y las plasmaron en el papel. Algunos de los folkloristas de la época fueron Charles Perrault (Caperucita roja, El gato con botas...), Hans Christian Andersen (El patito feo, La sirenita...), los hermanos Grimm (Los cuentos de los hermanos Grimm, 1823), etc. Estos textos se caracterizaban por tener un componente moral y didáctico, aunque cabe decir que no se dirigían a ningún público en concreto todavía. 


Estos escritos tuvieron bastante influencia en escritores posteriores que se dedicaron a escribir relatos de aventuras, como es el caso de Robert Louis Stevenson (La isla del tesoro, 1883), Julio Verne (Viaje al centro de la tierra, 1864) o Alejandro Dumas (Los tres mosqueteros, 1844). También influyeron en otros autores posteriores, como Lewis Carrol (Alicia en el País de las Maravillas, 1865), Carlo Collodi (Pinocho, 1883) o J.M Barrie (Peter Pan, 1911). En su tiempo todas estas novelas se consideraron como historias con una lección moral para adultos, sin embargo, a día de hoy estos autores están catalogados dentro de la literatura juvenil e infantil.

La primera persona que reconoce que los jóvenes son una categoría de lector independiente respecto a los lectores infantiles y adultos es la escritora y crítica Sarah Trimmer (1714 - 1810), que en 1802 introdujo en "The Guardian of Education" (primer periódico literario para jóvenes) dos términos nuevos: Literatura para niños (para menores de catorce años) y literatura para jóvenes (para lectores de 14 a 21 años). Esta fue la primera vez que se empezó a establecer una catalogación en la literatura según el público al cual iba dirigido. 

Unas décadas más tarde, en 1876, sucedió un hecho importante en la historia de la literatura juvenil: se fundó la American Library Association, también conocida como ALA. El ALA es la asociación de bibliotecas más grande y más antigua del mundo. Su objetivo principal es favorecer el desarrollo, la promoción y la mejora de los servicios bibliotecarios. Este hecho es importante, porque más adelante serán los pioneros a manifestar una división formal y oficial entre la literatura adulta y la juvenil.



En 1937 la ALA fija el uso del término "literatura juvenil" para los libros dirigidos a un público adolescente. Ese mismo año se publica el primer libro sobre la literatura para jóvenes, "The Public Library and the Adolescent", escrito por E. Leyland. Este escrito es un monográfico que analiza los diferentes "clásicos literarios dirigidos a un colectivo y que principalmente despiertan más interés en la población joven" ( The Public Library and the Adolescent, E. Leyland, pág.5).

Como hemos visto, hasta el momento, ningún autor ha escrito ningún libro pensado exclusivamente para los jóvenes. Eso no pasará hasta 1942, cuando Maureen Daly publique “Seventeenth Summer”, considerada la primera novela juvenil de la historia.

Haz click aquí para ir a la segunda parte (No disponible de momento)

*Nota: Historia de la literatura juvenil pertenece a un trabajo de investigación que realicé hace aproximadamente dos años. Debido a la poca información que se encuentra en las redes sobre este tema, he decidido adaptar el trabajo e ir subiéndolo progresivamente a este blog. Esta es la primera parte de las tres. 

1 comentario:

  1. Me parece muy interesante tu entrada, de hecho me ha encantado. La literatura juvenil es mi pasión por la capacidad que he encontrado en estos libros de conseguir atrapar a los jóvenes, como un día me pasó a mi. Me encantaría dedicarme al fomento a la lectura en jóvenes y niños algún día, ya sea trabajando en una biblioteca, en un colegio o en una editorial. Espero impaciente la segunda parte :D, buen trabajo ^^

    Besootes

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